El Bitcoin ha llegado… y se queda

En el mundo acelerado en el que nos ha tocado vivir, parece necesario reflexionar sobre cómo han sobrevenido los cambios que están moldeando diariamente  el paisaje tecnológico.

Una de las falacias que a menudo se consideran en el mundo de la innovación, es que ésta viene como los niños de antes, de Paris, mediante un acto de inspiración del innovador. Uno de los mayores innovadores que han ayudado a definir el entorno tecnológico en el que nos movemos, Edison, acostumbraba a decir que la invención era un minuto de inspiración y 999 de exudación. Igualmente y a la pregunta de un periodista sobre cómo había llegado a la invención de la bombilla eléctrica, le contestó, que mas que inventar la bombilla, lo que había averiguado eran mil maneras de cómo no había que hacer una lámpara eléctrica.

Una de las innovaciones, que en los últimos meses ha estado permeabilizando las noticias, ha sido la introducción de una nueva moneda, el Bitcoin.

Si bien la nueva moneda llega con un aura de complejidad informática notable, algoritmos criptográficos de curvas elípticas que se fundamentan en una red “Peer to Peer”, carteras con claves ininteligibles, etc., complejidades semejantes tiene las tarjetas de crédito ordinarias y su uso es universal. Bien es cierto que para la utilización de estas últimas, al cliente no se le empieza explicando los algoritmos y transacciones que ocurren en la red en el procesamiento de un pago mediante su tarjeta, sino simplemente que su tarjeta va a ser aceptada y que puede pagar con ella para realizar cualquier compra de bienes o servicios.

Por tanto una de las primeras claves para que una innovación sea de uso universal es que desaparezcan, a los ojos de los usuarios, los detalles técnicos en los que se fundamenta dicha innovación.

El Bitcoin, como innovación, todavía está en la fase en la que para inducir su uso se utilizan prolijas explicaciones técnicas, que por supuesto quedan fuera del alcance del potencial usuario universal.

Como por otra parte no se puede obviar que el Bitcoin es a fin de cuentas una moneda, a pesar de su virtualidad, y la confianza que el usuario deba tener en la misma para su potencial uso, es la clave para su expansión.

Y es en este punto donde las fases que todo producto innovador atraviesa se nos presentan;

1. Confusión. No entiendo muy bien. Damos de alta la nueva cuenta en Bitcoins después de ver a nuestros amigos usarla. Hacemos una primera prueba, y nos quejamos rápidamente que las cosas eran más fáciles a la antigua usanza con la tarjeta o con las monedas en Euros. En ese momento, los gurús nos dan confianza de que el Bitcoin es lo mejor del mundo. Pero eso no ayuda. Decidimos esperar para usarlo.

2. Repudio. Hay muchas personas que no entienden el Bitcoin, y ahora la vida social, es un poco como una competición para demostrar que no estamos “enamorados de los Bitcoins.” En este punto, podemos obtener más capital social diciendo que no nos gustan los Bitcoins, que aceptándolos. Se oyen algunas frases como: “Bitcoins. ¿Qué podía hacer con ellos? “.

3. Vergüenza. En esta fase estamos tan convencidos de que tenemos razón y que el Bitcoin no es útil, que estamos dispuestos a burlarnos de los crédulos entre nosotros. “Esta cosa Bitcoin. Es sólo una moda pasajera. Dale un par de meses y ya verás como desaparece”.

4. Aceptación. En este momento el Bitcoin está despegando. Hay un cada vez mayor número de usuarios que están usándolo. Ahora está claro, incluso para los usuarios tardíos (la gran mayoría) que hay al menos un aspecto útil del Bitcoin, y está aquí para quedarse. Frente al hecho irrefutable, el resto de nosotros nos registramos y alardeamos de lo modernos que somos.

5. Olvido. Aquí es donde se destruye la evidencia, incluso en nuestra propia mente. Ahora nos sentimos inclinados a actuar como si siempre hubiéramos entendido y aprobado un mundo basado en la nueva moneda. Por supuesto somos demasiado inteligentes para habernos equivocado con los Bitcoins. El paso siguiente es que estamos completamente de acuerdo con los Bitcoins. Somos cautivos de lo que Mark Earls llama “la manada”.

¿En qué fase estamos de la introducción del Bitcoin?

Bien, en este punto dejare al lector que el mismo se sitúe en la fase que considere pertinente, pero tendrá que reflexionar en que la fase 5, al final, llega.

Uno de los factores que muy recientemente se ha incorporado al paisaje del Bitcoin y que creemos va a acelerar el alcance de la fase 5, son las maquinas de cambio de moneda física por Bitcoins. En nuestra opinión dichas maquinas van a conseguir que el usuario deje de preguntar qué es el Bitcoin, para pasar a preguntar cómo se usa, que como veíamos al principio, es la clave para la universalización de una innovación.

En España en muy breve plazo vamos a contar con dichas maquinas, en una iniciativa que ha puesto en marcha Bbank (www.bbank.es) y que como apuntábamos anteriormente, esperemos ayude a que el Bitcoin se quede en nuestra vida cotidiana.Image

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Posted in News, Opinion, Technology, Uncategorized

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